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viernes, 29 de julio de 2016

Miradas juveniles a la biblioteca pública

Lectura en Distrito Gráfico. Foto: César A. Granados
¿A dónde vamos profe?, -Hijo, a la biblioteca pública. La última semana de julio, los estudiantes de grado noveno visitaron las instalaciones de la biblioteca pública Carlos E. Restrepo, ubicada al costado sur de la plaza de mercado que lleva el mismo apellido. La informe masa de busos carmesí atravesaron calles y avenidas para su cita en las salas, libros y servicios que ofrece este espacio cultural en la localidad Antonio Nariño. Los jóvenes pudieron conocer lo que allí había, algo expectantes, y se animaron a preguntar, a tomar libros y dedicar algunos minutos a reencontrarse con esas lecturas que Aidan Chambers llama "[...] las que alejan la mente de la escritura" y hasta de la inmutable realidad. Exploraron la sala infantil, ludoteca y bebeteca, sala general, sala de capacitación y Distrito Gráfico, la sala para los jóvenes. Cuando entraron, se sorprendieron mucho. Era como el oasis de la lectura en medio del desierto de sus lecturas "aburridas": Una amplia colección de comics, figuras de los personajes de dicha literatura en porcelanicron, televisores, sonidos, colores... un éxtasis. Creo que funcionó después de todo trascender las paredes de la institución. Descubrieron que el universo de posibilidades para divertirse y aprender ya no se encuentra en el limitado y monótono Youtube y Face. Descubrieron que les puede gustar leer y así lo pude confirmar. 


Conociendo el portal de Biblored y sus servicios. Foto: César A. Granados

Arte y lectura, algo muy natural

Este evento me acuerda la alegría que sintió Don Chancho cuando quiso invitar a su novia a un día de campo. El 10 de junio durante toda la jornada de la mañana, las docentes de los grados primero, algunos padres y el bibliotecario se reunieron en la sede A de la Normal para vivir un día poco normal: jugando, cocinando y recolectando naturaleza muerta para un cuadro. Pensaría que todos los días en la Escuela deberían ser así. En la biblioteca escolar, una de las cuatro estaciones ambientadas para recibir a los más de 100 estudiantes, se organizó una actividad que vinculó la lectura del libro "El cuento del campesino", coincidiendo con el paro agrario que atravesó el país. ¡Que atinada historia! Permitió entender la labor que realizan miles de trabajadores de la tierra, todos los días, sin descanso. Luego de la reflexión, con cada grupo se inició la búsqueda de la naturaleza muerta. -¿Qué es eso?-, preguntaban algunos niños inquietos. -Pues, la naturaleza que cae, se marchita y muere-, fue la respuesta concedida a tan audaz pregunta. Tras el animado ejercicio recolector, se emplearon otros materiales también inertes: cartulinas de colores, colbón y escarcha. Para el proceso creativo se dio toda la libertad de imaginar qué podrían diseñar con tales cosas. En la cúspide del taller se lograron cuadro definitivamente hermosos. Innegablemente, hasta en ese estado -el inerte-, los niños pudieron crear formas abstractas y realistas que brotaron de sus pequeñas mentes, repletas casi siempre, de grandes ideas. Visita la biblioteca escolar y admira tres de los más de ochenta trabajos.
Recolectando el insumo para el cuadro. Foto: César A. Granados
Madre diseñando el cuadro de naturaleza muerta. Foto: César A. Granados

viernes, 22 de abril de 2016

¡Qué OSO!

Fotografía: David Paredes
Esta divertida historia recopilada por Michael Rosen e ilustrada por Helen Oxenbury revive la canción, la ronda y la aventura mientras se lee. No es difícil realizar este tipo de actividades cuando nosotros, los adultos, los que conocemos todo y también nos avergüenza todo, podemos explorarlo abierta y creativamente con los niños. Y aunque el título sugiere un acto infame en contra de estos majestuosos carnívoros que habitan zonas tan dispares en temperatura y países, se puede reflexionar en torno a su belleza y potencia: "grande", "gordo", "curioso" pueden ser algunos rasgos propios de los osos. Vamos a cazar un oso es una invitación a imaginar, recrear y esforzarnos por sentir la admiración que surgiría al encontrarnos frente a frente con este rey de los bosques y las planicies árticas. Podríamos concluír en esta actividad con la invitación: ¡Vamos a abrazar a un oso, con la imaginación de un gomoso!
Fotografía: David Paredes

martes, 19 de abril de 2016

Celebración del otro lenguaje... el del juego.

Foto: César Augusto Granados - Bibliotecario Escolar
Lunes, tercera semana de abril y se acerca el medio día. Después del deleite producido por la representación de la épica obra de Homero, la Odisea, que acontenció en el patio principal del colegio, algunos jóvenes se desplazaron hasta la biblioteca escolar, recinto del libro y la cultura, en donde conocerían a dos extraordinarios hombres, ambos, jugadores de ajedrez. En las mesas cabalmente dispuestas para jugar una simultánea (nombre que se le da cuando un maestro juega contra varios participantes) se toparon con él, un hombre de edad que al parecer los años le han dado lo que algunos desde la juventud intentamos encontrar... esa escurridiza sabiduría, por supuesto. Con un tono cálido y un gesto sonriente, cuenta a los jóvenes el origen (¿u orígenes?) de este gran juego que causa fascinación a los que lo apreciamos y curiosidad a los que lo desconocen; y tal como lo hacen los hombres que son realmente sabios, éste historiador empieza a enseñar a una audiencia asombrada los principios del juego ciencia. Algunos apoyan sus cabezas entre el codo flexionado y la mesa. Otros adoptan posturas, a veces y, solo a veces, atribuidas a hombres "grandes" de la historia: mano sobre la barbilla, poblada o desprotegida del bello masculino. Todos escuchan como si se tratará de secretos jamás revelados, todos observan, todos sonríen y solo algunos se rascan la cabeza en señal de haber entendido (¿o haberse extraviado más?). El clímax de este encuentro es adicionado por los consejos del otro hombre, vestido de manera deportiva, chaqueta roja y pantalón negro. Entre murmullos preguntan: -¿él es?, yo me atrevo a responder con otra pregunta, ¿quién?, a lo que seguido contra preguntan: -pues es Maestro de ajedrez. Con la certeza que caracteriza a los pronosticadores del clima, le respondí con un lánguido pero contundente, no sé.
Foto: César Augusto Granados - Bibliotecario Escolar
De tez morena, y un marcado acento caribeño, el hombre de rojo comienza la gran batalla con los maestros en ciernes. Caras cubiertas de un inigualable manto de concentración sondean las 64 casillas del tablero. También hay consejeros para combatir y procurar, mediante pensadas estratagemas, vencer al experimentado retador. En últimas, el resultado es lo menos importante. No es concebible medir en la misma balanza estos pesos. Pero sí es sencillamente gozoso lo que continuo después del cruce de jugadas: muchos quisieron aprender más. ¡Esa es la verdadera victoria! ¡Hemos ganado!. Hemos derrotado una de las desazones más inexploradas de nuestra sociedad, que se manifiesta en nuestro miedo a perder y no en la actitud que nos puede ayudar a enfrentar con valor nuestra vida.
El ajedrez es todo esto: ser y hacer, vivir y morir, amar y odiar, extremos que circundan alternamente (a veces se recargan) al ser humano. También, el ajedrez es el reflejo de la humanidad que se extravía en luchas continuas por la búsqueda de lo efímero y lo profundo. 
Si desea conocer más acerca de las ventajas del juego ciencia-arte consulte el siguiente link: http://www.consumer.es/web/es/educacion/otras_formaciones/2008/12/09/181971.php

martes, 5 de abril de 2016

lunes, 7 de marzo de 2016

La Biblioteca Escolar, un espacio de todos y para todos

Foto: César Augusto Granados Bermeo - Bibliotecario

El 15 de febrero del presente año se abrieron la puertas a la renovada Biblioteca Escolar de la Escuela Normar Superior Distrital María Montessori. Más de 1698 usuarios han aprovechado el servicio de consulta en sala, internet, préstamo externo, consulta de catálogo y talleres orientados a fomentar las habilidades comunicativas. Se espera seguir dinamizando este espacio mediante propuestas provenientes de docentes, estudiantes, padres de familia y otras instituciones culturales de la localidad Antonio Nariño. En la foto se aprecia a niños de primaria leyendo durante las horas de descanso, innegablemente una manera de aprovechar al máximo el tiempo de receso.